Autocrítica (y anatomía) de una charla

Como cada vez queda menos para que César y un servidor empecemos a reseñar presentaciones de otros conferenciantes. Por muy constructivos que seamos a veces quema, así que vamos a empezar por limpiar nuestra casa y hacer algo de autocrítica de nuestras charlas. Como te imaginarás esto no consiste en hacer la charla perfecta sino en pensar cómo sería para ir por ese camino y hacer una buena charla.

Hoy quería hacer algo de autocrítca sobre la charla que hace un mes di en TEDxOviedoUniversity. Jugaba en casa (en Oviedo y en la Universidad donde estudié) y me ofrecieron hablar 15 minutos sobre mi área de experiencia que es la educación y las nuevas tecnologías. Sin más rodeos os pongo el vídeo y justo debajo os comento mis impresiones:

Lo que me gusta (los trucos)

En la charla veréis aplicadas muchas de las cosas que comentamos a menudo en este blog.

1) La broma inicial: como comenté en uno de los últimos artículos, el foco de TEDx era muy agresivo. Me gusta mucho hacer una pequeña broma o comentario al respecto al comienzo de las charlas para rebajar la tensión (la mía y la del público), para ver si alguien se ríe aunque sea mala (y están más receptivos) y para resultar más cercano a la audiencia. Me da mucha confianza.

2) El principio: trabajé muchísimo el comienzo de la charla, esa “reducción al absurdo del analfabetismo”. Era sin duda una comienzo arriesgado porque la primera parte sobre analfabetismo “clásico” tarda un poco de tiempo en aparecer claramente como una ironía pero pensaba que el efecto de repetirla, cambiando sólo algunas palabras, metería profundamente al público en el discurso. Era una comienzo agresivo, quizás mejorable pero el que me parecía más adecuado para que la charla no dejara indiferente.

3) La idea central: puedo resumir la charla en una frase que además pronuncio “el problema de la alfabetización digital no es de formación, es de márketing”. Siempre que puedas dar un titular para tu charla creo que se nota trabajo detrás.

4) La eliminación del “vale”. Todos tenemos nuestras coletillas. Las mías siempre han sido “vale”, “básicamente” y “crack”. Si contáis las dos primeras están ausentes en casi toda la charla. Realmente se han sustituido por silencios y aunque me queda mucho que trabajar en ese sentido estoy contento con la utilización de las pausas en la charla (le debo mucho a César en este aspecto).

Lo que mejoraría (lo que haría distinto)

1) Usar diapos: desde el comienzo me planteé la charla como un discurso puro, centrando todo mi trabajo en las palabras, el lenguaje corporal y la estructura. A posteriori creo que 3 o 4 diapositivas hubieran potenciado el mensaje. Especialmente cuando hablo del amigo informático o de Turquía donde podía haber puesto esta imagen:

Turquía-Twitter-DNS

2) La conclusión. Incluso preparando la charla me parecía que la comparación con los subtítulos y los dibujos animados estaba algo cogida por los pelos. Me gustaba mucho el enfoque pero me perdió la pasión y en cierto modo adapté partes de la charla para que tuviera “más percha” ese final lo que me parece un grave error. Por otro lado me gustan mucho las charlas que cierrran haciendo referencia al principio de la misma y en esta no liga todo lo bien que a mí me gustaría.

3) La segmentación. Dentro de la charla toco muchos temas tangencialmente como es el caso de la Identidad Digital Investigadora que no se puede poner en el mismo saco que una persona que acude a su “amigo informático” para solucionar un problema sencillo. Creo que para tocar algo a medias es mejor ganar ese espacio para profundizar en la idea central.

Por si tenéis curiosidad el tiempo aproximado de preparación de la charla fueron 10 horas incluyendo 10 ensayos previos. ¡Ahora os dejo que me metáis caña! 😉

 

Share

6 comentarios

  1. Nacho Cambralla 30 abril, 2014 en 3:01 pm #

    Hola Juan.
    Que gusto me da verte en tus charlas. No te voy a meter caña pero si quiero compartir contigo alguna cosa:

    + El comienzo a mi me ha encantado. Efectivamente era arriesgado pero creo que esta muy bien trabajado y genera una tensión inicial brutal. Me ha parecido un recurso muy interesante.
    – Coincido en que algún apoyo visual habría reforzado la charla, porque el lenguaje corporal lo he visto mejorable. Por un lado bien con la expresión de brazos y manos, pero por otro demasiado estático con los pies (creo que solo los has movido en una ocasión) y también me ha parecido que la americana con el botón puesto te mantenía demasiado “encorsetado”. Me ha faltado verte “algo más suelto”.

    Y pasión, desde luego nunca te falta cuando hablas de tu temática. ¡Enhorabuena!
    Un abrazo.

    • Juan 1 mayo, 2014 en 1:16 pm #

      Yo es que sin tu americana no lo hago igual de bien 😀

  2. Francisco García Pérez 30 abril, 2014 en 11:08 pm #

    Enhorabuena, Juan.
    Es muy difícil articular una charla breve sobre la base retórica de un choque inicial que trastorne las leyes de lo psicológicamente esperado: es funambulismo puro, riesgo máximo (como decía el clásico, “quien lo probó lo sabe”). Al iniciar así cualquier discurso, no hay “captación de benevolencia”, no hay “introducción” (como piden las normas académicas): el ponente ejecuta un salto mortal al vacío. Los formalistas rusos pusieron en circulación el concepto de “ostranenie” para designar ese “extrañamiento” que suspende el ánimo del oyente porque no sabe lo que le espera una vez que se le desmontan los esquemas iniciales con que acude a una conferencia. (Lo usaba aquel predicador, por ejemplo, que tronaba al comenzar su sermón: “¡Dios no existe, hermanos…!”, para, tras una medida pausa y ante el silencio entre aterrado y expectante de sus fieles, rematar: “… como dicen los ateos”). Pero salir airoso y sin daño de ese trance, nunca mejor dicho, es algo que no se encuentra al alcance de cualquiera: hacen falta, más que “tablas”, ideas muy claras para que el hilo conductor, tan sorprendentemente expuesto al inicio, no se pierda. Que tú lo hayas conseguido de manera tan espectacular me deja sin ganas para entrar en menudencias gestuales o tics verbales. Tu charla es técnicamente perfecta, intelectualmente completa, argumentativamente sólida y comunicativamente eficaz. De modo que enhorabuena incondicional y agradecida.

  3. Carmen 9 mayo, 2014 en 11:19 am #

    A pesar de tu autocrítica ( que muestra lo perfeccionista y responsable que eres en tu trabajo), has conseguido que alguien de la generación de tu tía, y que no se enorgullece de su analfabetismo digital, se lance sin miedo a bucear por google con auténtico deseo de paliarlo en lo posible…

    Eres muy bien comunicador, atrapas a tu audiencia y sabes interactuar con ella…incluso con la chaqueta de Nacho Cambralla. No hace falta que se la compres, es difícil dejar de mirarte a la cara mientras hablas…

    ¡Enhorabuena!

Trackbacks/Pingbacks

  1. Autocrítica (y confesiones) de una charla - - 23 mayo, 2014

    […] la estela de Juan, y antes de comentar otras charlas, nos gustaría empezar viendo qué nos ha gustado y qué podemos […]

Deja un comentario