Cosas que no pensarías que pueden influir en tus charlas

Pero que obviamente lo hacen. Quizás sí que las conoces pero de tanto leernos palizas a César y a mí las dejas de lado para centrarte en el noble arte de la oratoria y en cosas muy importantes como la estructura del discurso o las tipografías utilizadas en las diapos. No va con ironía: son aspectos realmente importantes pero me resulta curioso como a veces un pequeño detalle puede dar al traste con todo lo que has trabajado esos aspectos.

Los reyes de la fiesta son sin duda los problemas técnicos pero como ya les dedicamos uno, dos y tres espacios hoy quería tocar detalles aún más pequeños, que quizás me delaten como obsesivo compulsivo pero que también, quizás, os ayuden a ver reflejadas vuestras angustias a la hora de hablar en público.

1. La iluminación

En el reciente TEDxOviedoUniversity algunos no pudimos ensayar nuestra charla en la sala donde se llevaría a cabo el evento. Cuando me subí al escenario 30 minutos antes de mi exposición un foco del averno trató de acabar con mi retina. Para 15 minutos de charla era soportable y daba muy bien en cámara pero teníamos otro conferenciante con problemas en la vista y el equipo organizador pasó un mal trago intentando atenuar las luces.

Más allá de daños oculares, la iluminación afectar a tu charla desde muchos otros puntos de vista. Por ejemplo textos que en tu iMac de 27” la noche anterior con el flexo encendido se veían más nítidos que los hilos del Prestige, a la hora de la verdad ponen a prueba los ojos de los espectadores. Hasta la luz del proyector influye con un mal cable, un proyector antiguo o sucio que puede cambiar por completo la tonalidad de las diapositivas.

Un foco muy potente puede hacerte sudar desatando el efecto Camacho. Una sala muy oscuras a primera hora de la mañana puede hacer que unos estudiantes se duerman.

Muerte X Sudoración

Muerte X Sudoración

La luz es el típico detalle que te puede sacar de quicio porque no siempre está bajo tu control. Por ello una vez más: si das la charla en un sitio que no conoces prueba antes y a ser posible en las mismas condiciones que das la charla. Unas diapos con poco texto y con buen contraste saldrán menos perjudicadas de estas batallas y una charla flexible, con la que estés cómodo podrá adaptarse al medio.

2. El estómago

¡Ay los nervios! Es curioso, siendo una persona que siempre he sufrido muchos problemas de estómago las charlas no me han provocado que yo recuerde problemas de “ansiedad estomacal”. Pero para qué negarlo, es uno de los grandes miedos y sufrimientos de la gente, especialmente de los más nerviosos.

Empecemos por lo evidente: desayunos/comidas ligeras, cosas que sepas que te sienten bien, bebidas sin gas, evitar café… Efectivamente, los consejos que te daría tu abuela para antes de tu primera cita valen para una ponencia.

Lo no tan evidente es aprender a gestionar el miedo pero a eso ya la dedicamos un buen puñado de párrafos. Recuerda que si lo que destroza tu estómago es la ansiedad, la mejor forma de reducirla en una presentación es ir con la confianza que da haberla repetido/ensayado/analizado varias veces.

3. La ropa

Siéntete guapo y siéntete cómodo. Al igual que con tu presentación si no lo tienes claro pide consejo pero por encima de todo ponte una ropa que te de confianza. Ey, no es por ponerte nervioso pero vas a tener a todo el mundo mirándote 😉

La ropa a menudo influye no solo en ti sino en la audiencia. Si quieres darle a tu charla un rollo más informal pues esa camiseta de Los Pollos Hermanos que tienes puede ser un puntazo friki. Si el ambiente va a ser más clásico quizás sea el momento de traje o americana. Te aseguro que inconscientemente tu discurso variará con el tipo de ropa. Por ponerte un ejemplo: cuando tengo charla con estudiantes y quiero marcar más la distancia suelo tirar de traje (todo queda mucho más serio).

Aparte de estos detalles sutiles, la ropa afecta a otros realmente importantes como por ejemplo el sonido. ¿Qué tipo de micrófono vas a llevar? Si el micro es de solapa conviene que tengas… una solapa porque con la camiseta a veces quedará fatal. Si es de diadema ojo con ponerte cuellos altos o a lo Cantoná. Si lleva petaca ¿dónde se va a sujetar?

El megáfono siempre es una opción

El megáfono siempre es una opción. 

 

Ojo con los tacones si te mueves mucho por una tarima con cables y aparatejos y ojo con los pantalones y faldas si vas a estar sentado. No son muchas cosas, todo se resume en siéntente guapo y cómodo dado el medio en el que vas a hablar.

 

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2 comentarios

  1. César 16 abril, 2014 en 11:53 am #

    Otra cosa que se me ocurre, y que me ha pillado varias veces es la densidad de la audiencia. Si estás en una sala grande y la gente se dispersa, es muy difícil conseguir que las dinámicas de grupo funcionen. También es más difícil mirar a todo el público si están dispersados. Así que si estás en un sitio grande, con poca gente que se ha sentado con mucha separación, aprovecha los primeros momentos de la charla para pedirles que se levanten, se junten y se acerquen a ti.

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  1. Autocrítica (y anatomía) de una charla - - 30 abril, 2014

    […] La broma inicial: como comenté en uno de los últimos artículos, el foco de TEDx era muy agresivo. Me gusta mucho hacer una pequeña broma o comentario al respecto […]

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