El fin es solo el principio: Cómo concluir un discurso

Por desgracia o por suerte, nuestros cerebros tienden a recordar mejor los comienzos y los finales de las presentaciones. Ambos son momentos críticos para el presentador. Hace semanas hablamos de cómo empezar una charla con buen pie. Hoy vamos a darle la vuelta y vamos a hablar de cómo concluir un discurso.

Además de ser el telón que cierra nuestra presentación, el objetivo de la conclusión es doble:

  • Resumir lo que hemos dicho: la introducción nos dice a dónde vamos, la conclusión nos dice dónde hemos estado y a dónde podemos ir a partir de ese momento.
  • Darnos una idea o acción para llevarnos a casa, en línea con el objetivo de tu charla.

Empezando a concluir

Lo primero al entrar en la conclusión es dejar claro que estamos terminando, que hemos llegado a nuestro destino. Haz una pausa larga y acércate a la audiencia, aunque sea un solo paso.

El público espera una señal, una indicación de que estamos entrando en la conclusión. Para pasar del cuerpo a la conclusión, puedes optar por los tradicionales “En conclusión…”, “Resumiendo…”, “En definitiva…”, o puedes usar algo un poco diferente: “Todo esto me hace pensar…”, “Esto han sido solo algunas ideas…”

Conclusiones “de manual”

Una vez hecha la transición, ¿qué decimos?. En un discurso informativo podemos hacer un resumen de lo que hemos dicho, reafirmando los puntos clave. El ya clásico “di lo que vas a decir, dilo, di lo que has dicho”.

Personalmente me gusta conectar la introducción y la conclusión, volviendo al principio. Si en la introducción contaste una anécdota, vuélvela a sacar en la conclusión. Si en la introducción mencionaste una cita, vuélvela a mencionar en la conclusión. Cerramos el círculo y demostramos que nos hemos trabajado la estructura de nuestro discurso y que nos hemos preparado bien.

Concluir con una cita que ilustre nuestra idea central es también un clásico. Como dijo Bill Cosby: “Ponle a tu hijo un nombre que acabe con una vocal, para poder alargarlo cuando grites” (cita totalmente gratuita e innecesaria)

Otro clasicazo, como la cita, es acabar con una pregunta retórica. Sobre todo si va dirigida a la audiencia. “Y ahora, la decisión está en vuestras manos. ¿Vais a hacer algo?”.

Al igual que en las introducciones, otra manera de retomar la atención de la audiencia es contar una historia corta que ilustre nuestra idea central. Corta. Que no se convierta en otro discurso, sino que deje a la audiencia en una nota positiva. Rizar el rizo es que esta historia sea la conclusión de la historia que usamos en la introducción.

En los discursos persuasivos, se suele acabar con una llamada a la acción. Este es un tema al que le dedicaremos su propio post. A modo de aperitivo, un pequeño consejo: La llamada a la acción tiene que ser realista y alcanzable. Algo sencillo que puedan hacer al llegar a casa o en los días después de la charla: Visitar una web, firmar una petición o hacer un pequeño cambio de hábitos.

(foto: https://www.flickr.com/photos/rosengrant/3986742210)

Lo típico que pasa (foto: https://www.flickr.com/photos/rosengrant/3986742210)

La última frase: ¿Digo “gracias” o no?

Los puristas de la oratoria prefieren no decir “gracias” al acabar los discursos. Parece que es de ser malnacidos desagradecidos, pero tiene su lógica. Usando nuestra voz podemos dejar claro que esta es la última frase: haciendo una pausa antes, subiendo el volumen de la voz y hablando más despacio. Esto lo hacen muy bien en los telediarios, antes de dar paso a la siguiente noticia.

A nivel práctico

Antes de concluir un par de consejos prácticos:

  • Memoriza la conclusión: Si no quieres memorizar tu discurso, te recomiendo que al menos te aprendas la introducción y la conclusión. Es importante acabar fuerte y preparar bien las últimas palabras que queremos decir, para dejar una buena impresión.
  • Termina a tiempo: Lo habitual estos días, por desgracia, es que las charlas se extiendan mucho más allá del tiempo programado. Además de ser una pesadilla para los organizadores, es una falta de respeto al público, y demuestra que no te has preparado suficiente. Si es necesario saltar a la conclusión para acabar a tiempo, hazlo.
  • No añadas material nuevo: Cuando estés en la conclusión puede que te des cuenta de que te has olvidado algo de información. La tentación es meterlo en la conclusión con calzador. Pero piensa que esto le quita fuerza a tu conclusión, y que probablemente la mención esté fuera de contexto. Si se te ha olvidado algo, dalo por perdido, no lo metas en la conclusión. Lo más seguro es que seas tu el único que se da cuenta.

En conclusión

Las frases finales de nuestra presentación son nuestra última oportunidad de dejar una impresión duradera en la audiencia. Usa la repetición para resumir lo que has dicho, ilustra tu idea central y acaba en una nota positiva.

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Un comentario

  1. pablo 24 Febrero, 2017 en 8:51 pm #

    Donde dice:
    “es de ser malnacidos desagradecidos”
    Yo diría:
    Es de mal nacido, ser desagradecido
    o
    Es de bien nacido, ser agradecido
    (Me gusta más la segunda, es más positiva)

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