Eliminar para añadir: El trabajo de edición

Alguien, alguna vez dijo: “Si tengo que hablar diez minutos, necesito una semana de preparación; si me das una hora, estoy listo ahora mismo”

Blaise Pascal, el físico y filósofo francés, dijo lo mismo con otras palabras:

“Si hubiera tenido más tiempo, habría escrito una carta más corta”

No es la primera vez que lo oigo. Después de más de 11 ediciones ayudando a decenas de oradores a preparar las charlas ultrarrápidas en Ignite Valencia, es un comentario que oigo en cada edición. Lo gracioso es que lo suelen hacer los presentadores que tienen más experiencia hablando en público.

Giro contraintutivo número 1: eliminar lleva tiempo

Es contraintutivo. ¿Por qué una charla más corta tarda más en prepararse que una larga? Porque al trabajo de escribir la charla le tenemos que sumar el de editar: seleccionar, ordenar y sobre todo borrar.

¡Qué difícil es elegir! El trabajo de edición nos obliga a darle a cada idea, párrafo y frase una importancia. Nos obliga a elegir entre lo esencial y lo superfluo.

Cuando ayudo a alguien a preparar una charla siempre hacemos un ejercicio de edición extrema. Si la charla es de media hora, hacemos una versión de 10 minutos, una de 2 minutos y una de 30 segundos. Este ejercicio tiene varias ventajas:

  1. Tiene que estar muy claro cuál es la idea central y objetivo de la charla.
  2. Al acortar la charla salen a flote las ideas más importantes, su conexión con la idea central y las conexiones entre ellas.
  3. Tener clara la jerarquía de las ideas refuerza la estructura de la charla.

Giro contraintutivo número 2: Eliminar es añadir

Nuestro objetivo como oradores es hacerlo lo más fácil posible para la audiencia. Es nuestra responsabilidad facilitar al máximo la comunicación. Y para ello tenemos que eliminar distracciones y obstáculos a la comunicación.

Al borrar contenido añadimos fuerza e importancia a ideas, frases y palabras. No es solo eliminar, eliminar es fácil. La clave es eliminar para añadir. Condensar, para decir más con menos.

Haz la prueba

La próxima vez que tengas que preparar una presentación, intenta hacer la charla en la mitad de tiempo, una cuarta parte y en 30 segundos. Si tienes que hacer una charla de una hora, ¿cómo sería esa charla en formato Ignite (5 minutos, 20 diapositivas, avance automático cada 15 segundos)?

¿Qué ideas salen a flote? ¿Cómo se relacionan estas ideas con la idea central de la charla? ¿Cómo se relacionan entre ellas? ¿Cómo se relaciona el resto del material (ejemplos, anécdotas, historias, datos, citas, etc.) con estas ideas?

Haz la prueba y verás cómo tu charla es más clara, efectiva y potente.

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Un comentario

  1. Pablo 14 diciembre, 2015 en 9:17 am #

    En mi experiencia lo que dices es totalmente cierto.

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