El secreto a voces de la oratoria: ensayar y practicar

Tres secretos, revelados: Los Reyes Magos son los padres. El Ratoncito Pérez no existe. Y los mejores oradores ensayan sus charlas.

Recuerdo un programa de la tele en el que grandes magos revelaban sus trucos. El programa empezaba con el mago (siempre enmascarado para evitar la terrible venganza de sus compañeros de oficio por traicionarles) que nos enseñaba un truco impresionante: levitar, liberarse de unas cadenas dentro de un tanque de agua o sobrevivir el corte de una enorme sierra circular.

Una vez visto el efecto, nuestro protagonista enmascarado procedía a enseñarnos el truco una vez más, esta vez revelando el secreto. ¿Y sabéis que? Siempre me sentía decepcionado. Cables ocultos, candados trucados, piernas mecánicas… Una vez visto el secreto, la magia parecía sencilla.

Una buena charla es como un truco de magia, que nos cautiva y asombra. Pero como todo truco, también tiene un secreto. Y el secreto de los grandes oradores es practicar y ensayar antes de hacer sus discursos.

Yo soy el primero al que esto no le gusta nada: ensayar una charla hace que me sienta incómodo y un poco tonto. Sobre todo al ensayar solo, en mi casa o en una sala de reuniones. Ensayar da muchísima pereza, pero sabéis que tengo razón: por incómodo que sea, una charla preparada y ensayada tiene muchísimas más posibilidades de salir bien. Y por salir bien estoy hablando de que tu mensaje llegue a la audiencia y que deje una huella. Que se acuerden de tu discurso y que se acuerden de ti.

Lenguaje oral vs. lenguaje escrito

No os desvelo ningún secreto si os digo que el lenguaje oral es diferente del lenguaje escrito. Todos hemos oído algún discurso o clase en el que el conferenciante/profesor leía la charla. ¿Y cual era el resultado? La charla resultaba forzada y aburrida.

Cuando planeamos nuestro discurso, ya sea en papel o usando el PowerPoint (jajaja: NO), estamos usando el lenguaje escrito para dibujar un plano de lo que va a ser nuestra charla. El guión es un modelo, una representación de lo que vamos a decir. Hasta que no lo decimos, hasta que esas palabras no salen por nuestra boca, el discurso sigue siendo algo imaginario. Hasta que no ponemos nuestro discurso en contacto con la realidad, no sabemos cómo va a resultar.

El ensayo es el producto final. Y cuando digo “final”, me refiero a que lo vas a cambiar muchas veces antes de que sea “final_final_definitivo_ahora_si_v8.doc“.

El primer borrador y pruebas con gaseosa

Si sois un poco como yo, os lo dejaréis todo para la última noche. Por eso siempre intento engañarme a mí mismo y empiezo a ensayar semanas antes, de manera informal. ¿Y cómo es eso? Sacando el tema en una conversación con amigos. Mis amigos ya me tienen “calado” y saben de sobra cuando les estoy intentando colar una charla como si fuera una conversación, pero este truco os durará unos cuantos meses.

Una vez ya he tratado el tema en varias conversaciones, y mis amigos han contribuido de manera totalmente voluntaria, es el momento de ponerlo en papel. Empezando por el objetivo específico de la charla. En el primer borrador escribe la idea central y las ideas de apoyo y estructúralas en una introducción, un cuerpo y una conclusión.

Cuándo y cómo

Y ahora si: enciérrate en una habitación y ensaya. No vale leer la charla mentalmente, las palabras tienen que salir de tu boca. Si el día D vas a dar la charla de pie (por favor), ensaya de pie. Si tienes que leer las notas, lee. En este primer ensayo no estamos buscando la perfección, estamos tratando de buscar los grandes cambios. Cambios en el objetivo de la charla, cambios en la estructura, material a eliminar, material a añadir, etc.

En el primer ensayo también te recomiendo que te cronometres. Lo normal es que si tienes que hacer un discurso de 20 minutos el primer ensayo dure 45 minutos. Párate cuando sea necesario y haz anotaciones. Y después del ensayo saca el hacha y recorta sin piedad. Recuerda: grandes cambios.

Si tienes tiempo haz otro ensayo. Si no, deja pasar un par de días y vuelve a ensayar. En cada ensayo que hagas los cambios serán más pequeños y te sentirás más cómodo con tu material. ¿Cuántas veces hay que ensayar? Eso es algo que tienes que descubrir tú. Yo tengo que ensayar entre 5 y 10 veces antes de un discurso para un buen resultado. Más si es un discurso importante.

Unos días antes del gran día vuelve a secuestrar a tus amigos y colaboradores para que te escuchen y te den su opinión. Aunque te grabes en vídeo, nunca podrás saber lo que piensa una persona que no ha oído tu charla hasta que ensayes delante de una audiencia crítica. Una buena crítica constructiva es tu mejor amigo a la hora de pulir detalles.

En definitiva

Ensayar es una herramienta tan potente que, si no lo has hecho nunca, te garantizo que vas a sorprenderte a ti mismo. Os he revelado el secreto de los oradores profesionales. Espero que no vengan a por mi. Si no escribo un post en dos semanas, llamad a las autoridades.

Bonus points: Ensayar nos ayuda a ajustarnos al tiempo que tenemos para dar la charla. Cuando en una conferencia nos ceñimos al tiempo que nos dan, o acabamos antes, te lo agradecerá el público, la organización y los oradores que vayan después que tú. Ceñirse al tiempo es la mayor muestra de profesionalidad y respeto que puede dar un orador.

 

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5 comentarios

  1. Susana 10 Marzo, 2014 en 6:44 pm #

    Vale….. mañana empiezo…. (pero lo digo de verdad)

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